Hoy después de varios días volvió a llover.
Cada vez que llueve, como no puedo usar la bicicleta para ir al trabajo, tengo que tomar primero un autobus y después el metro. De puerta a puerta deben ser unos 40 minutos. El viajar usando los medios de transporte público (sean japoneses o de cualquier país) me deprime...hay tanta gente por las mañanas. El viaje en bicicleta me toma un poco más de 50 minutos pero la sensación de libertad, el viento en la cara y la autonomía no se comparan con la opresión de sardina enlatada del basu y del densha.
Pero no estoy escribiendo para quejarme de la cantidad de personas si no para contarles de algo que a veces me sucede en los días de lluvia y que siempre me ha llamado la atención desde que llegué aquí. Del metro hasta la oficina hay que cruzar un puente peatonal, un puente interminable por lo largo que es, pero que aparte de largo es estrecho. Generalmente camino por el lado izquierdo cuando lo cruzo llevando el paraguas en la mano derecha. Naturalmente cuando alguien viene en sentido contrario, a menos que la otra persona sea zurda, se supone que los paraguas deberian chocar...pero esto casí nunca me pasa. Los japoneses son una maravilla al pensar en la OTRA PERSONA, siempre inclinan su paraguas para el lado izquierdo. Evitando de esta manera mojar e incomodar al OTRO. Aunque no lo crean, este acto de cortesía tiene ya un nombre establecido, se llama Kasa-kashige (傘かしげ.)..me pregunto si en nuestra cultura hay algo parecido...lo dudo un poco (muchisimo). Nosotros tendemos a ser más YO que el OTRO.

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