Introducción

“El movimiento de personas de un lugar a otro crea nuevas “fronteras”, éstas son las divisiones que se forman entre grupos y culturas diferentes. Durante el proceso de migración el ser humano encuentra una realidad diferente y es en la relación con esta nueva realidad donde descubre y construye un nuevo “yo”, y consecuentemente la existencia del “otro” vuelve a ser reconceptualizada“ (Takezawa 1996)

Como Takezawa afirma el proceso de migración impulsa la formación de fronteras en la relación existente entre diferentes grupos humanos. Son estas fronteras y en la relación antitica con el “otro” donde es conformado y descubierto un nuevo “yo”. Lamentablemente, en la actualidad, la mayoría de los estudios de esta relación yo-otro se ve limitado tan sólo al analisis del contacto entre el ciudadano de la sociedad receptora (otro) y el inmigrante (yo) que esta adaptandose a una nueva sociedad. Sin embargo, la realidad muestra claramente que el proceso migratorio se caracteriza por el hecho de que los migrantes no interactuan tan solo con los miembros de la sociedad receptora, sino que en muchos casos mantienen una relación más estrecha con migrantes de otras nacionalidades. Pero este es un fenómeno del cual raramente se dan cuenta los miembros de la sociedad receptora. Desde el punto de vista de los nacionales, los migrantes forman en su totalidad un solo grupo que presenta caracteristicas comunes. No es relevante que presenten estilos de vida y culturas diferentes entre ellos, a final de cuentas todos son extranjeros. Este caso se puede ver claramente en el ejemplo de los dekaseguis de origen latinoamericano en Japón. La mayoría de ellos son vistos meramente como ratenkei (de origen latino) o nikkei por parte de los japoneses, sin tomar en cuenta que presentan patrones de vida variados y se autoidentifican de una manera manera completamente diferente. El tema de cómo migrantes de diferentes origenes conviviendo en un nuevo país se identifican mutuamente aún no ha sido estudiado muy a fondo. La mayoría de los temas actuales de estudios migratorios están relacionados con el proceso de adaptación a la sociedad receptora, cambios en el patrón de vida y en las relaciones familiares, posición de la mujer, así como problemas educativos y de comunicación. Pero pocos mencionan el tipo de relación que mantienen los migrantes entre sí. En este trabajo trataremos de analizar este fenómeno tan poco conocido viendo el caso de los peruanos y brasileños que residen en Japón. Analizaremos la visión que tienen los peruanos sobre los brasileños y qué tipos de diferencias y “fronteras” marcan en relación a los inmigrantes luso-parlantes. Pero antes de referirnos a este relación daremos un breve repaso a la historia de estos dos grupos migrantes en Japón.

Reseña histórica

Se estima que los primeros migrantes brasileños y peruanos que llegaron a Japón lo hicieron durante la decada de los años ochenta. Se desconoce la fecha exacta del ingreso de los primeros inmigrantes, pero muchos investigadores sostienen que los primeros brasileños llegaron durante la primera mitad de los años ochenta (Tajima, 2003). Esta primera ola de inmigrantes estaba conformada en su mayoría por isseis (primera generación) impulsados a viajar por motivos económicos. Por otro lado, los peruanos llegaron un poco después que los brasileños. Según investigaciones realizadas por Alvaro del Castillo, los primeros peruanos llegaron a Japón en 1986.

Los brasileños y peruanos representan las mayores comunidades de origen latinoamericano en Japón. Y entre estas dos comunidades se han desarrollado diversos tipos de relaciones. Se puede decir, sin temor a exagerar, que donde haya un brasileño siempre va a haber un peruano. Los peruanos aparte de hacer mucho uso de las tiendas de productos brasileños en varios trabajan en las mismos empresas. Gracias a esta interrelación aprenden a hablar un poco de portugués y especialmente son sus hijos, aquellos nacidos en Japón o quienes inmigraron a una muy temprana edad, los que aprenden el portugués y el japonés de una manera natural. Se desconoce el lugar donde estas dos comunidades entraron en contacto por primera vez pero se supone que fue en lugares donde residen muchos inmigrantes de estas nacionalidades, tales como las prefecturas de Kanagawa, Aichi, Shizuoka o Gunma. Como se puede ver en los siguientes gráficos, desde el comienzo del proceso migratorio fue notable la diferencia entre el número de inmigrantes brasileños y peruanos, por cada 5 brasileños hay 1 peruano. Esta diferencia numerica entre los dos grupos ha afectado de varias maneras a los peruanos que viven en Japón. Ellos no sólo son una minoría más dentro de la mayoría japonesa, sino que son una minoría dentro de la minoría de migrantes. El objetivo principal de este estudio es el analizar el tipo de relaciones que surgen entre los peruanos y brasileños debido a este tipo de situación.

La brasileidad y la imagen de los brasileños creadas por los peruanos Antes de referirnos a este tema, es necesario mencionar primero cuales son los posibles tipos de relaciones existentes entre estos dos grupos humanos. Según el punto de vista del sujeto se pueden dividir las relaciones en los siguientes 4 tipos.

1.Relaciones entre peruanos y brasileños(desde el punto de vista de los peruanos)

2.Relaciones sólo entre peruanos      3.Relaciones sólo entre brasileños

4.Relaciones entre brasileños y peruanos(desde el punto de vista de los brasileños)

El tema de estudio de este trabajo se limita sólo al caso número 1, el problema de cómo ven los peruanos a los brasileños. Con respecto a las relaciones sólo entre peruanos se ha realizado un estudio aparte al cual por el momento no nos referiremos en este trabajo. En relación a las relaciones 3 y 4, merecen un estudio más profundo y con la colaboración de un estudioso brasileño para lograr obtener conclusiones más objetivas.

Para lograr conocer la visión que tienen los peruanos acerca de los brasileños se entrevistaron a más de 70 peruanos residentes en varias prefecturas de Japón. Como resultado se obtuvo que basicamente la mayoría de los peruanos mantienen relaciones amicales con sus compañeros de trabajo o sus vecinos. El que ellos puedan establecer nuevas amistades esta condicionado al tipo de trabajo y horario que tienen. El lugar de trabajo se convierte para el peruano en la “zona de contacto” con los brasileños y japoneses. Según Pratt(1986) , la zona de contacto es aquel lugar donde dos grupos que antes por motivos geograficos o históricos nunca hubieran tenido la posibilidad de encontrarse se encuentran y establecen un nuevo tipo de relacion humana. La mayoría de los entrevistados formó su primera impresión sobre los brasileños en el puesto de trabajo. Creando cada individuo una imagen propia de lo que es un brasileño y lo que representa la cultura brasileña. En otras palabras reconstruyen lo que es la brasileidad desde el punto de vista peruano. Por supuesto, esta concepto de brasileidad es muy subjetivo y como consecuencia varia de individuo a individuo. Además esta brasileidad esta basada en el contacto que tiene el peruano con un determinado tipo de migrante brasileño y por eso se ve aun más limitada. Pero lo que es necesario recalcar es que esta brasileidad es una brasileidad que le es conveniente al peruano que la crea. Pero este fenómeno se puede observar mejor a través de las entrevistas realizadas.

Por medio de las entrevistas se logro saber que en los lugares donde trabajan los peruanos generalmente existe una mayoría brasileña. Una mayoría que debido a su mayor dominio del idioma japonés se encuetra en una posición jerarquica mucho mejor que la de los peruanos. Por ejemplo se puede mencionar que al inicio de la migración existio una diferencia en los salarios debida a la mayor o menor capacidad de comprensión del japonés. Mencionando un ejemplo concreto, en el año 1992 el salario en la prefectura de Ibaraki, al norte de Tokio, era de 1500 yenes para un brasileño que entendía el japonés y de 1100 o 1200 yenes para un peruano que no lo comprendía. Este tipo de casos también han sido observados en otras prefecturas de Japón. Esta diferencia en el sueldo creo fricciones entre los dos grupos, formandose por lo tanto una imagen negativa de los brasileños entre los peruanos. Aun en la actualidad, cuando ya no existen este tipo de diferencias, el sentimiento negativo que existia entre muchos peruanos hace más de diez años permanece inalterable. Muchos mencionan también que recibieron un mal trato (ijime) por parte de los brasileños cuando trabajaban. En las siguientes líneas transcribimos algunos comentarios obtenidos. “La primera vez que fui a trabajar quería ser amigo de todos los brasileños que ahí estaban…es que pensaba que todos somos latinoamericanos y podiamos entendernos mutuamente, pero desde el comienzo el hancho brasilero se burlaba de mi a proposito y me daba ordenes erradas a proposito para hacerme quedar mal enfrente de los japoneses. Y como no entendía japonés no podía defenderme ni explicar lo que había pasado”(hombre, nikkei sansei 29 años)

“En la fabrica de Iwakura donde trabajaba habían muchas chicas brasileñas. Aun no entiendo por qué pero parece que a la mayoría no le caí bien. Solo pude hacerme amiga de dos chicas brasileñas. Pero el resto me trataba mal y me hacía llorar, creo que por eso abandoné el trabajo”(mujer, nikkei sansei 32 años)

Se ha podido comprobar que en el lugar de trabajo han ocurrido una serie de fricciones entre los peruanos y brasileños, originadas especialmente por el diferente dominio del idioma japonés. Una de las principales causas de esta diferencia en el nivel de japonés se origina en el hecho de que después de la Segunda Guerra Mundial la educación del idioma japonés perdió importancia en el Perú, a diferencia de Brasil donde su educación se mantuvo. Otra razón se debe a la continuidad del proceso migratorio de Japón hacia Brasil aún después del fin de la guerra, en cambio en Perú este fenómeno no se presento en gran escala. Dentro del trabajo se puede decir que ha surgido una jerarquía basada en el conocimiento del japonés. Mientras un inmigrante domine mejor el idioma, puede obtener un mejor puesto de trabajo. Por ejemplo, se puede mencionar el caso de los interpretes que pasan de ser simples obreros, a personas que trabajan directamente con los empleadores o como empleadores en algunos casos. Esto representa un cambio en la identidad de los interpretes, creando una nueva separación con los inmigrantes que se encuentran en posiciones de trabajo de un nivel inferior. Este nuevo proceso del desarrollo de identidad merece un estudio posterior más profundo.. En relación a este punto, los peruanos entrevistados mencionaron que ven a los interpretes brasileños como personas orgullosas y mentirosas, y que sólo piensan en su propio bienestar. Claro que existen excepciones. Dentro de estas excpeciones están aquellos interpretes brasileños que son “buena gente” y “parecen peruanos”. Estos adjetivos también son aplicables al resto de brasileños que simpatizan con los trabajadores peruanos. En relación a este tema hablaremos después.

Por otra parte los peruanos creen que cada vez que trabajen con un brasileño siempre va a ocurrir algún tipo de problema. Por eso muchos de ellos son muy suceptibles en su relación con los brasileños. Hay una tendencia natural a juntarse sólo con la gente de su país o con otros que hablen la misma lengua. Se puede decir que dentro del ambiente laboral se ha desarollado una especie de “lógica de los espacios” basada en la nacionalidad de los inmigrantes (continua....)